Semblanza Tassino Recordar al compañero Oscar Tassino en esta conmemoración de los 25 años de SUTEL, tal como lo expresaban en el Homenaje que se le realizó en el Aniversario del Parque de Vacaciones el 26 de octubre de 2008, es asumir con responsabilidad un compromiso permanente que va muchísimos más allá del hoy, “porque está en el presente que hace todos los días, para alumbrar el tiempo nuevo y digno que su ejemplo nos dejó”. Para el Sindicato, sus miembros y para el movimiento sindical en su conjunto, Oscar Tassino fue de los que nunca se aislaron de sus iguales, de los que nunca vivieron solos para sí. Decían en el mencionado Homenaje, que fue un compañero que vibraba con su entorno, un compañero “de los que el interés por los demás venía desde dentro de sí mismos, de sus propias convicciones” predicando “con el ejemplo silencioso, sin estruendo, diciendo lo que pensaba y haciendo lo que decía. Siempre tuvo claro el valor del compromiso…” Tassino fue un dirigente con esas cualidades que hacen al enriqueciendo de la tarea sindical pero, también, desde las Mesas Comprobadoras en el Sector Telefónico de UTE donde desarrollaba su tarea laboral, fue protagonista del buen desarrollo de las comunicaciones con sus conocimientos, con su trabajo y dedicación ejemplar. En una entrevista realizada a su esposa, por el ex Semanario Asamblea del 2 de agosto de 1984, Disnarda Flores habla de la trayectoria sindical de su esposo y de su situación posterior de desaparecido, así como también de su propia experiencia como víctima de la dictadura. Explicita que en 1968 Tassino había sido destituido con toda la Mesa Directiva de AUTE, para luego del reclamo correspondiente por parte del Sindicato, ser restituido en 1972. Dos meses y medio después vuelve a ser destituido, pero sin dejar su militancia en el Sindicato. Llegando a 1975, Tassino ya está prácticamente en la clandestinidad, y el 7 de noviembre de ese mismo año, relata Disnarda que: “…a la madrugada llegan cinco personas de particular, se identificaron y entraron y revisaron todo. Me preguntaron por Oscar yo les dije que no estaba….y luego peguntaron que hacía yo. Yo trabajaba en el gremio, era delegada de mi sector...” “…me encapucharon en mi propia casa, con mi propia funda y me sacaron…” Disnarda toma contacto con su familia recién después de siete meses y permanece dos años en el FUSNA, centro de detención de la Marina, para luego pasar al Penal de Punta de Rieles. Es en una visita que su suegra, que había quedado a cargo de sus hijos, la pone en conocimiento de la detención de su esposo, de acuerdo a la información de los vecinos. Un hermano de Tassino realiza la búsqueda para ubicar el lugar de su detención, por diferentes organismos nacionales e internacionales y la respuesta es que no fue detenido. En 1979, Disnarda Flores es liberada y asume su nueva situación, el re encuentro con sus tres hijos y la situación de desaparecido de su esposo: “…Nosotros fuimos una pareja muy linda. Porque, una cosa es estar en el Penal y no saber de él. Y otra cosa es salir y enfrentar la vida sin alguien tan querido, no?...” “…Porque uno dice bueno no hay posibilidades de que viva. Pero hay una parte que te dice que puede ser…” Su hijo Gabriel, en una carta abierta del 12 de setiembre de 2005, cuenta que su madre cuándo salió después de cuatro años de estar presa lo primero que hizo, después de los abrazos y las lágrimas de alegría, el re encuentro con sus hijos, su familia, fue plantar una anacahuita “…para que cuando papá volviera a nuestra casa encontrara un jardín hermoso y viera que además de estarlo esperando seguíamos construyendo el sueño de la casa”. De acuerdo al informe de la Comisión de la Paz del 2002 que se le entrega a la familia, Tassino fue detenido por el Ejército el 19 de julio de 1977 y llevado a La Tablada dónde le dieron muerte el 21 de julio del mismo año; y sobre el hecho expone Gabriel: “Dicen los testigos que él reaccionó al ser dejado en la celda común, recién traído de la tortura, a un comentario de uno de sus verdugos y esto desencadenó que entre varios de ellos lo golpearan, le dieran la cabeza contra un piletón y le partieran el cráneo. Luego lo sepultaron clandestinamente, años después exhumaron sus restos, lo cremaron y esparcieron sus cenizas vaya uno a saber dónde.” Se manifestaba en el anteriormente mencionado Homenaje: “…Para nosotros integrantes de SUTEL recordar a Oscar Tassino no es, ni será nunca, recordar sólo el nombre de un compañero. Si así fuera estaríamos rebajando el contenido de la memoria…” Así decía Gabriel en su carta: “Anoche el viento tiró abajo un árbol de anacahuita que estaba plantado en el frente de la casa de mi madre” “Mañana, con mi madre, vamos a cortar el tronco de la anacahuita y vamos a tratar de poner de nuevo las raíces en la tierra, con un poco de suerte aparece un nuevo brote y de no ser así quedará como un recuerdo más. De todas formas decidimos plantar una anacahuita nueva que sea bien linda y la vamos a colocar cerca de la anterior…..Porque siempre es bueno mantener la memoria, siempre y cuando la visión esté puesta en el futuro.” Gracias compañero Tassino, por todo lo que hizo, por todo lo que dejó, por todo lo que nos queda por transitar con el impulso de su ejemplo. |
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